lunes, 26 de julio de 2010

Such mortal drugs I have

*Basada, lamentablemente, en hechos reales

Única farmacia abierta en 1 milla a la redonda, una famarcia aburguesada, acomodada, acostumbrada a que la clientela no tenga mas opcion que soportar sus interminables filas y servicio haragan.

Don Roberto y Don Hector trabajan en el turno de ultratumba de la Farmacia.

Cliente: Le puedo pedir un Ibupirac Forte?
Don Hector: Como?
Cliente: Ibupirac...Forte....de 30 comprimidos
Don Hector: 30 comprimidos, si

Don Hector se aleja caminando como si paseara por una plaza de su barrio un domingo a la mañana.
Toma la caja de Ibuprofeno, mira la pantalla de la computadora, lucha por comprender las pequeñas palabras que aparencen sobre ella. Se dirige hacia la otra computadora. La mira. Mira la pantalla, mira la caja...Mira la pantalla.....Mira la caja.

Don Hector: -murmurando- mis anteojos...

Toma unos anteojos de la mesa. Se los acomoda sobre la nariz. Mira la caja. Una mirada perdida refleja su desconcierto, se quita los anteojos....

Don Hector: ....Roberto
Don Hector:  .....Roberto, ¡Estos son los tuyos!

Después de una expedición de 15 minutos al rededor de la farmacia, Don Hector logra ubicar sus bifocales.
Eventualmente, hace entrega de los narcoticos (cobrando su peso en oro, claro) y continúa con su relajada vela, en la noche de Jueves a las diez, diez y media de la noche.

1 comentario:

Ushka dijo...

Genial. Me los re imaginé en esa escena.